Cuando nos dirigimos a Cala Conta, en las indicaciones de carretera vemos escrito " Platges de Compte". En algunos mapas turísticos o en cartas náuticas las grafías varían entre Compte, Comte, Conte, Conta,y a veces son playas y otras una cala.
Si ahondamos en tratados de toponimia de la isla, la teoría que prevalece entre los eruditos es la de que se trata de unas playas y unos lugares ( torre, escull, freu) que se refieren a un Conde: el "Comte de Roselló", Nunó Sanç, que fue señor de Portmany aunque por poco tiempo pues no llegó a aguantar ni siete años. Aparte de este señor aquí no llegó conde alguno. Primer error: desconocimiento de la lengua catalana al confundir los términos "comte" (=conde) y " compte" (=cuenta). Más forzada es aún la teoría que adjudica su origen a personas extranjeras llamadas Conté o Cónter.
Si nos quedamos con la palabra "conta"topamos de frente con la explicación más lógica –y a la vez más bella– de su origen: las "pedres de conta" o sea las "piedras de cuenta". El Obispo Abad y Lasierra en 1785, el historiador Francisco Coello en 1851 y el ingeniero José Mª Martinez en 1763, entre otros, ya hablaban de lugares como "Punta de las piedras de cuenta" o "Torre de las piedras de cuenta". Y ¿por qué?. Porque aquellas playas estaban plagadas de unos diminutos objetos conocidos como "ulls de Santa Llùcia" ("ojos de Santa Lucía") o sea los "opérculos" que no son más que las cierres herméticos calcificados de un caracol marino conocido como "cargol de tap"o "baldufa rugosa". En india se les conoce como Shiva eyes (ojos de dios) y representan el principio de la vida que nace en el espiral y se desarrolla a través de él llevándonos a contemplar la inmensidad del cosmos.
Estos restos marinos eran idóneos para contar y de ahí su nombre: Piedras de cuenta. En esta zona hay muchas playas y muchas islas e islotes que contar. También fueron útiles para enseñar a contar a los niños, para apostar en los juegos de cartas y –más importante aún– para comerciar. Como me explica Manel, que ha heredado este saber de los más viejos del lugar, cuando se trajinaban unidades pesadas de cualquier artículo, pongamos por caso unos sacos de patatas, en vez de moverlos y apartarlos según se vendían o se reservaban, se reflejaba su movimiento en las "cuentas" que servían como control sin esfuerzo y con más claridad, disponiendo siempre de un preciso inventario.
Así que, respetando la tradición y avalados por el Instituto geográfico y catastral (1964) y el Capitán Costa de Formentera en su Guía náutica (1989), nos quedamos con el topónimo "Cala Conta" que se refiere a estos bellos opérculos. Y aunque se trate de dos playas (la de Tramuntana y la de Ponent) le seguiremos llamando "cala" por su situación especial geográfica, la belleza de su entorno y la limpieza de sus aguas cristalinas.