Navegar, beber y fumar

Desde niños persiste en nuestras mentes la imagen del hombre de mar fumando en pipa junto a su barrica de ron. De tal modo estos hombres dieron nombre a las islas de los Mares del Sur, comerciaron surcando océanos desconocidos y saquearon bajeles portadores de tesoros del Lejano Oriente.

En nuestros días la navegación ha sido engullida por los medios de comunicación: "match-races", triángulos olímpicos, records y más records. Frágiles máquinas de navegar para simplemente competir; para demostrar que eres el mejor, el primero. Tripulaciones adiestradas como robots y dietas compuestas por fórmulas de química orgánica (hidrocarburos, hidratos de carbono, lípidos). Derrotas, borrascas y planos vélicos controlados por ordenador. Y todo para romper mástiles de carísimas aleaciones, rifar velas de tejidos de alta tecnología -más caras aún- y desprender orzas de secreto diseño. Y, claro está: ¡tripulación "seca"!

Si usted es un Schumacher, un Rossi, un Hillary o un Agassi, a usted no le queda más remedio y deberá aceptar una estricta disciplina con sus inconvenientes (por eso cobran lo que cobran).

Pero usted, que yo sepa, no tiene exigentes "sponsors" ni contratos millonarios por los que rendir cuentas. Usted, como yo y tantos otros, es un simple navegante que respeta y admira a sus ancestros quienes sabían muy bien lo que es saludable y lo que no.

Hace unos años los "dietistas" pusieron el grito en el cielo consiguiendo alarmarnos (y casi convencernos) con la noticia de que el pescado azul era nefasto para nuestra salud. El mercurio, los triglicéridos y el colesterol aparecieron de pronto como demonios devastadores. Así que algunos "creyentes" eliminaron este tan preciado manjar de su dieta cotidiana. Luego resultó que todo era una falsa alarma pues había colesterol bueno y colesterol malo; que no sólo no era nefasto sino que conveniente y que además era imprescindible para evitar un repentino infarto.

Demostrado: la sabiduría popular si usted quiere no es muy científica pero es esto: sabia. E infinitamente más coherente que los "nuevos dietistas". Y es comprensible, pues se basa en la selección natural: no verá muchos perros comiéndose una amanita muscaria (quizás hubo alguno, en su tiempo, pero sus genes aprendieron rápido).

Pues bien: ahora resulta que el vino tinto y el champagne (o el cava si es usted pujolista) son idóneos para "limpiar las arterias"( o sea, para reducir la capa interior que precisamente fabrica la nicotina) y que, eso no es todo, también resulta que el tabaco es imprescindible para desencadenar en nuestras neuronas procesos de sinapsis produciendo dos aminas - la dopamina y la serotonina -que <gobiernan las emociones -localizadas en el sistema límbico -tan satisfactorias como son (...) la alegría y el amor, y, por otro lado, (...) reducen la ansiedad produciendo un plácido bienestar asociado a una relación sexual estable> (*). !Toma picadura y papel, Maribel!

Yo siempre he navegado siguiendo las técnicas tradicionales. Los relatos de Bernard Moitessier siguen siendo mi Biblia. Y siempre me he alimentado siguiendo la cocina tradicional. Las recetas de mis abuelas siguen siendo mi libro de cocina. Y siempre he disfrutado de los hábitos de los hombres de la mar. Y la verdad es que no me ha ido tan mal.

Así que izaré la mayor y el génova, pondré un rumbo portante, prepararé un escabeche con las caballas que he pescado, abriré una botella de buen Rioja y luego me regalaré con un carajillo de ron dominicano y un cigarrillo rubio. ¿O es que los patrocinadores como "Fortuna", "Merit". "Cutty Sark" y otros "envenenadores" no ponen sus millones para que la afición a la náutica siga viva? Todo sea por la causa.

Aún así me veo en la ciudadana y civilizada obligación de dejar constancia de que "el tabaco perjudica seriamente la salud" y permítame añadir que "la carne de bovino y sus priones pueden volverte loco"; que "las hormonas de los pollos de crecimiento acelerado te volverán marica"; que el ketchup, la mayonesa, los zumos de fruta sin fruta, los antioxidantes, estabilizantes, acidulantes y aromatizantes; los E-338, los E-150d, E-332, E-339 (y todos los Es habidos y por haber) nos van a joder de una forma u otra.

Menos mal que la naturaleza es sabia... y ¡a vivir que son dos días!

 

 

(*) Xavier Rubert de Ventós. Dios y otros inconvenientes. Ed. Anagrama 2000.

Rubert de Ventós es un pensador catalán de reconocido prestigio. Catedrático de Estética en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, "Santayana Fellow" de la Universidad de Harvard y miembro fundador del New York Institute for the Hunanities.