¿Por qué son más apreciados un calamar de potera, un gerret d'artet o una merluza de pincho o de palangre que las especies provinientes del arrastre? Al fin y al cabo se trata de la misma especie, criada y pescada en las mismas aguas. Les diré porqué: simplemente porqué la pieza ha sido cobrada directamente de su hábitat marino y no ha sufrido golpes, torturas ni constricciones. Las artes artesanales utilizadas nada que ver tienen con un arte de arrastre en la que las piezas sufren de un continuo ajetreo en su periplo por los fondos marinos, junto a sus primos hermanos y otras "especies" marinas que nada tienen que ver con la naturaleza: latas de coca-cola, residuos plásticos, restos metálicos, etc.
Nada mejor que cualquier pescado, aunque su valor culinario sea inferior a otros, que ha sido servido en su mesa habiendo viajado tan sólo del mar a la barca de pesca y de ahí a la playa y directamente al restaurante.
Así que ya puede Ud. imaginar cómo estará un pescado que ha sido capturado en Cudillero (precioso puerto cántabro), puesto en cajas con hielo picado, "embarcado" en un camión frigorífico con cambios repentinos de temperatura, transportado por carretera, descargado en MercaMadrid (más movimiento, más golpes, más cambios de temperatura), expuesto a la venta, guardado de nuevo en cajas, de vuelta a las cámaras del sótano y vuelta a sacar, exponer y...por fin vender! y ¿a quien?: a un restaurante que lo carga de nuevo en su furgoneta (que no es isotérmica), lo descarga por su puerta trasera, lo coloca de nuevo en unos contenedores plásticos, luego los guarda en sus cámaras, los saca a la vista de sus clientes en un cestito muy mono, los vuelve a guardar y ¡por fin! algún cliente de provincias se pone una medalla frente a su jefe, su amante y simplemente un amigo de toda la vida.
Afortunados quienes tenemos el privilegio de vivir o disfrutar de vez en cuando de la gastronomía de estas islas. Si sabemos acudir donde hay que acudir podremos jactarnos de que comemos el pescado en el mismo lugar de su procedencia. Y es que los peces viajan: cuando son "peces" y surcan los mares en sus migraciones, pero los "pescados"...¡Los pescados no deben viajar!