L'espardenya


Esta especie marina, catalogada -aunque impropiamente- como un marisco, parece que está de moda y su precio lo confirma.
Hace ya muchos años, probé las espardenyas por primera vez en Arenys de Mar, puerto pesquero del Maresme, en Barcelona. Entonces no tenía aún el valor gastronómico que ahora se le concede.
En Ibiza, las comí, hace algunos años, en Can Pujol, asegurándome su propietario que se las hacía traer de la costa catalana. Pero, para mí, donde mejor las preparan es en Sa Caleta, salteadas con ajo y perejil ( y son oriundas de la isla).
La espardenya (Stichopus Regalis) pertenece a la familia de los Holoturioïdeus (Equinodermos)*. Mide , como máximo, 30 cms. y su cuerpo es blando, aplanado y rugoso, de color rojo-amarronado y manchas blancas. La caracteriza el hecho de que algunos ejemplares alberguen en su interior un parásito parecido a un gusano -aunque se trata de un pez- denominado en catalán pamfort (rubioca en castellano) y que se alimenta de sus órganos sexuales. Cuando la espardenya se siente incómoda por la presencia de estos parásitos, se desprende de sus propias vísceras, las cuales posteriormente regenera.
Su elevado precio se justifica por el arte de pesca que su captura precisa, debiendo dedicarse exclusivamente a ella con artes de arrastre.
Maruja de Cas Mallorquí, en el norte de la isla, me hace saber que, en esta zona, las pescan a menudo aunque no se las comen, utilizando su carne como cebo en la pesca de la sirvia.
Me comenta también los nombres que a menudo les dan en ibicenco, algunos de ellos de talante malsonante o despectivo -dado su particular aspecto- y entre los que me quedo con el de morena bamba.  No es de extrañar tales calificativos pues en Catalunya, aparte de llonguet se la conoce también como pixota negra.
Pero no se asuste. Es un plato delicioso. Del animal se come tan sólo una pequeña parte de su interior - de unos 5 cms. de longitud- y cuyo sabor y textura recuerda vagamente el de la navaja.
Si ya ha probado la rotja y el raor, es el momento de que, antes de abandonar la isla, saboree este excelente "marisco" local.      


* Ramón Doll.- Pescats, nets i menjats. Edit. Noray 1997