Fondear como Dios manda

No hace mucho, estaba con mi velero fondeado en la rada de Cala Jondal, con una leve brisa de levante, cuando veo acercarse una lanchita de unos siete metros de eslora. Ni corto ni perezoso el segundo de a bordo lanza al mar un revoltijo de cabo (casi diría de "cuerda") con un ancla "Delta" de no más de 2 kg.

-¡O.K, O.K! Chapuzón y a la playa.

Minutos después refresca un pelín (no más de 15 nudos) y la lanchita pasa por mi costado de babor, ciando, dirigiéndose inevitablemente al acantilado, llevando consigo el ancla simplemente "a pique". Energúmenos como éstos, a puñados.

La cosa parece sencilla pero tiene miga:

1º. Localizar una zona con fondo de arena; es el mejor tenedero pues si hay piedra nos exponemos a enrrocar, y si hay algas probablemente garrearemos, aparte de destrozar nuestro ecosistema (de ello hablaré más tarde).

2º. En nuestras costas, las mejores anclas son la Danforth y la FOB. Olvídese de inventos como las anclas no basculantes que quedan muy bien estibadas en la proa pero dejan mucho que desear. En cuanto a la CQR (que es excelente, especialmente con vientos fuertes) resérvela para largos fondeos y para pernoctar, pues tiene el inconveniente de "repicar" en el fondo antes de sujetarse, perdiendo casi una eslora y "sembrando" varios metros.

3º. Evite los conjuntos de fondeo de la Sta. Pepis: un ancla trabaja por su peso y por el de su cadena. Y respecto a ésta, cuanta más mejor, o por lo menos 6 metros tratándose de pequeñas embarcaciones.

En cuanto a los metros de cadena a filar, ya sabe usted la fórmula: mínimo 3 veces la sonda y cuanto menos fondo más cadena.

4º. Respete el radio de borneo, teniendo en cuenta que cada embarcación responde con más o menos rapidez a la acción del viento, dependiendo de su obra muerta, de la conformación de su quilla u orza y de si se trata de un monocasco o un multicasco, amén de los metros de cadena filada.

5º- El alcalde de Formentera, los Amigos de la Tierra, los Verdes y otros organismos con siglas más o menos afortunadas, muestran continuamente su aversión al turismo náutico (poco o nada se les oye hablar del turismo baratero de las "disco" y "afterhours" que, dicho sea de paso ya ha invadido La Marina, con su Manumision y su Space, compitiendo con los ya afincados imperios de los amnésicos, cerecitos y divinos), esgrimiendo argumentos de cariz ecologista. A nosotros compite el no darles pie para ensañarse con su fundamentalismo: conservemos limpias nuestras aguas y ayudemos a preservar nuestras praderas de posidonia que constituyen uno de los bienes más preciados y útiles de nuestro patrimonio natural. Si fondeamos "como Dios manda" no hay argumento posible en contra. Y es más, ya dije en mis "notas de a bordo" del año pasado, al hablar de ses Salines, que la solución está en que se instalen "muertos" con sus correspondientes boyas numeradas, en las calas y radas más visitadas, especialmente las que albergan praderas de posidonia.

El biólogo marino (que no ecólogo) Manu San Félix -a mi entender la autoridad más versada en el tema- también coincide en aplicar esta solución, según expresó en un artículo aparecido en la prensa diaria.

Ya ven: Llevar en su bolsillo un título náutico más o menos legal, no sirve de mucho si no somos capaces de actuar como hombres de la mar y no somos conscientes del valor que posee y el respeto que merece el entorno en el que navegamos.

Y, dicho esto, ¡felices vacaciones a todos!